Tragedia en Navidad: cómo avanza la investigación por la nena de 12 años herida por una «bala perdida» en el Conurbano

El caso, que genera una profunda conmoción en todo el AMBA, está bajo la lupa de la fiscal Valeria Courtade (UFI N°3 de Morón), quien trabaja contra reloj para identificar al responsable de disparar al aire durante la madrugada del 25 de diciembre.

El hecho ocurrió minutos después de la medianoche. La víctima se encontraba en la calle junto a sus 12 primos. Según el desgarrador relato de sus familiares, la menor cayó al suelo de repente al grito de que «le quemaba la cabeza». Al asistirla, descubrieron una herida sangrante que inicialmente los llevó a buscar auxilio en el Hospital San Juan de Dios, desde donde fue derivada debido a la complejidad del cuadro.

La fiscalía maneja como hipótesis principal la de una bala perdida. Para intentar reconstruir la trayectoria del proyectil y dar con el tirador, la Justicia se apoya en dos pilares fundamentales:

  1. Cámaras de Seguridad: Se están relevando todas las grabaciones de la zona y de las inmediaciones del Acceso Oeste para intentar detectar fogonazos o movimientos sospechosos que permitan trazar una línea de origen.
  2. Pericias Balísticas: La bala continúa alojada en la fosa posterior del cráneo de la niña. Como aún no pudo ser extraída mediante cirugía, la fiscal solicitó una tomografía de alta precisión para determinar el calibre del arma utilizada.

Un dato que alarma a los investigadores es que el caso de la niña no habría sido un hecho aislado. Personal de la Policía Científica logró secuestrar más de 10 vainas servidas en dos viviendas cercanas al lugar del hecho. Además, al menos diez vecinos de la zona denunciaron que durante los festejos de Nochebuena «llovieron» balas perdidas en sus propiedades, lo que evidencia una práctica criminal recurrente en el sector.

Bajo un estricto hermetismo solicitado por la familia, se sabe que el cuadro de la menor es crítico y reservado. El proyectil no tiene orificio de salida y se encuentra en una zona delicada del cráneo. Aunque no tendría comprometida la parte motora, los médicos evalúan el momento exacto para intervenir quirúrgicamente sin poner en riesgo su vida.

Este hecho vuelve a poner sobre la mesa el peligro mortal de los disparos al aire, una práctica ilegal que, una vez más, convierte una celebración en una tragedia evitable.

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