La AFA en modo “Estas son las reglas, pero si no le gustan tengo otras”

El Tribunal de Disciplina ratificó la “amnistía” que anula las sanciones aplicadas en el tramo final del campeonato anterior. Dirigencia del fútbol argentino, dinámica de lo improvisado.

El mismo día en que comenzó el nuevo torneo del fútbol de Primera División, la Asociación del Fútbol Argentino tomó una medida que contradice a su propio reglamento: se levantan las suspensiones disciplinarias y sanciones que venían del torneo anterior y conservaban vigencia para el actual. En la tarde de este jueves 22 de enero, el Tribunal de Disciplina le dio curso a un pedido del Consejo Directivo de AFA de dar de baja la aplicación de estas sanciones, anuncio publicado en su “Boletín de Resoluciones 6809 Bis II” (¡!) que responde al “Boletín de Resoluciones 6818” de la mesa directiva del organismo madre. Toda esta ensalada de aparentes edictos y decretos de altísima importancia cubren con un manto de formalidad y rigor una decisión que en su contenido es otra muestra de improvisación y capricho de la dirigencia del fútbol argentino. Parafraseando al gran humorista Groucho Marx: “Estas son las reglas, pero si no le gustan tengo otras”.

Reproducida la noticia con placas rojas y mensajes de alerta y de “último momento”, en ningún medio hegemónico se plantea la pregunta clave de la llamada “pirámide del periodismo”: ¿por qué? ¿Cuál es el fundamento de esta “amnistía”? ¿A qué se debe? Nadie se lo preguntó, pero si lo hubiera hecho, la respuesta estaría en el conocido meme que aquí reproducimos.

¿Por qué? No hay porqué. En algunos medios circulaba como hipótesis justificatoria de la decisión la versión de que se trataría de un tácito “uso y costumbre” de AFA para cada arranque de campeonato. De esta forma, con esta ley no escrita la propia entidad rectora del fútbol hace desvanecer el sentido de las sanciones de las últimas fechas (salvo que se trate de cuestiones disciplinarias graves para las que sí se mantienen las penas). En ese tramo final de un campeonato, un zaguero tranquilamente puede arriesgarse a salvar un gol atajando con la mano porque total se come una roja en ese partido pero para el campeonato siguiente “las hadas madrinas de los despachos de Viamonte 1366” van a repartir perdones a mansalva.

En concreto, para el campeonato de la Liga Profesional que comenzó en la tarde de este jueves, la decisión tiene principalmente impacto en el partido del viernes 23 de enero entre Independiente y Estudiantes de La Plata en el Estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini: el Pincha había recibido un castigo por decreto de 2 fechas de suspensión para 12 de sus jugadores titulares por “no hacer el pasillo de la manera correcta” al -también decretado en despachos- campeón de la sumatoria de torneos (?), Rosario Central. Esto cambia completamente el panorama porque al DT Eduardo Domínguez se le planteaba arrancar el campeonato ante el Rojo y luego frente a Boca Juniors con un equipo de suplentes, sin sus principales figuras que gozan de titularidad. Aunque en la semana debió lidiar con la duda, ahora se le abre otro panorama al equipo campeón.

La “amnistía” de alguna manera se podría pensar que “perjudica” a Independiente y a Boca, que ahora se medirán con los titulares del vigente campeón (de uno de los 8 campeonatos y copas que van apareciendo y que nunca se sabe si pueden ser más). Pero a decir verdad, de carambola se termina imponiendo un criterio justo porque esa sanción a Estudiantes se trataba de otro capricho arbitrario y sin sentido: a tal punto asumen rol protagónico los que están lejos de la pelota que le imponen a los verdaderos protagonistas -los futbolistas- si deben homenajear o no a sus rivales y cómo deben hacerlo, desnaturalizando absolutamente el sentido de deportividad que los jugadores deberían asumir espontáneamente o no, de acuerdo a sus convicciones y sus ganas.

También termina siendo justo para las ambiciones deportivas de Independiente y Boca: si tienen pretensiones de llegar lejos en el campeonato, mejor que se midan con la mejor versión de sus rivales. Al Rojo de Avellaneda la “amnistía” le permite disponer de Malcorra (refuerzo que despertó mucha esperanza en la hinchada) y de Fernández Cedrés, uno de los puntos fuertes del equipo de Gustavo Quinteros.

Quizás el pedido de la AFA ratificado por el Tribunal de Disciplina resultó algo inesperado si lo leemos en el marco de la interna en el fútbol argentino donde Claudio Chiqui Tapia aparece relativamente enfrentado a Juan Sebastián Verón, presidente del club que resultó más favorecido con la “amnistía”. Pero podemos concluir que hay algo superior a esa interna, que está por encima de los intereses particulares y que unifica a actores rivales de la casta dirigencial: el ánimo de ostentar el poder de hacer y deshacer que tienen en el fútbol “los dueños de la pelota”.

Claudio Chiqui Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino.

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