La economía doméstica atraviesa un momento de máxima tensión. Lo que hace un año era un goteo, hoy es una marea: la cantidad de familias que no pueden cumplir a término con sus préstamos y tarjetas se cuadriplicó en los últimos doce meses, alcanzando cifras que no se veían desde hace dos décadas.
En el Nuevo Digital de Escobar analizamos los datos oficiales para entender qué hay detrás de este fenómeno y cuáles son las deudas que más están «ahogando» a los vecinos.
La radiografía del atraso
Según los últimos informes del sistema financiero, la morosidad en los préstamos a personas físicas saltó del 2,6% a principios de 2025 al 10,6% en el inicio de este 2026. En términos prácticos, esto significa que 1 de cada 10 tomadores de crédito bancario hoy tiene dificultades para pagar.
El problema no es parejo en todos los rubros. Algunos sectores están mucho más golpeados que otros:
El ranking de la mora por tipo de crédito:
| Tipo de Crédito | Nivel de Morosidad | Situación |
| Préstamos Personales | 13,2% | El punto más crítico en 15 años. |
| Tarjetas de Crédito | 11,0% | Refleja el uso del plástico para consumos diarios. |
| Créditos Prendarios | 6,3% | Afectado por el costo de mantenimiento de vehículos. |
| Créditos Hipotecarios | 1,3% | El sector más estable, dado que está en juego la vivienda. |
La «trampa» de las entidades no bancarias
Si los números de los bancos tradicionales preocupan, el panorama en las entidades financieras no bancarias (tarjetas de cadenas de supermercados, casas de electrodomésticos y algunas billeteras virtuales) es alarmante.
En estos sectores, la morosidad trepa por encima del 30%. Esto se debe a que son los canales que suelen utilizar los sectores con menos ingresos o aquellos que ya tienen el crédito bancario «al tope». Firmas como Tarjeta Naranja o las líneas de crédito de grandes retailers reportan que casi 1 de cada 3 clientes presenta atrasos significativos.
Incluso gigantes como Mercado Pago ya reflejan una mora cercana al 15%, lo que demuestra que el fenómeno alcanzó también al mundo digital.
¿Por qué llegamos a este punto?
Los analistas coinciden en que se combinaron tres factores «veneno» para el bolsillo:
- Tasas de interés por las nubes: Durante gran parte del año pasado, las tasas subieron fuerte, encareciendo el costo de las cuotas.
- Salarios estancados: Los ingresos no corrieron a la misma velocidad que la inflación de los servicios y productos básicos.
- Tasas reales positivas: Hoy, las deudas no se «licúan» tan fácil con la inflación como en otras épocas; el peso de lo que se debe se mantiene firme en el tiempo.
La visión oficial: Desde el Ministerio de Economía sostienen que esto es un «coletazo» de la inestabilidad política y financiera del año pasado. Según el Gobierno, a medida que la inflación siga bajando y los bancos vuelvan a ofrecer plazos más largos y tasas más bajas, la situación debería normalizarse.
¿Qué esperar a futuro?
A pesar de la suba de la mora, el sistema financiero argentino se mantiene sólido porque tiene altos niveles de reservas para cubrir estos incumplimientos. Sin embargo, para el ciudadano de a pie, el estancamiento del crédito es una realidad: en el último trimestre, los préstamos crecieron por debajo de la inflación, lo que indica que la gente está dejando de pedir prestado para intentar sanear sus cuentas.

