La madre de una adolescente de 17 años denunció demoras en la derivación, problemas con la cobertura de la obra social y deficiencias durante la internación. La joven, que sufrió graves fracturas en una pierna, finalmente fue trasladada a la Fátima para continuar su tratamiento.
La madre de una adolescente de 17 años que sufrió múltiples fracturas en una pierna denunció demoras en la atención, problemas en la gestión de su derivación y falencias en las condiciones de internación en el Hospital Provincial Enrique Erill de Escobar.
Según relató la mujer a este medio, la joven ingresó al centro de salud luego de sufrir un accidente de tránsito ocurrido la semana pasada en Garín. Sin embargo, aseguró que el mayor padecimiento comenzó después, durante los días que permaneció internada a la espera de una derivación para ser intervenida quirúrgicamente.
La adolescente presentaba múltiples fracturas de tibia y peroné y necesitaba una cirugía de alta complejidad. En ese contexto, la familia inició gestiones con distintas obras sociales para lograr su traslado a un centro asistencial con mayor capacidad de respuesta.
La madre explicó que debió realizar reclamos ante la Superintendencia de Servicios de Salud para que alguna de las prestadoras se hiciera cargo del tratamiento. Finalmente, la cobertura fue asumida por la obra social de Gastronómicos, que gestionó la derivación a la Fátima.
Sin embargo, cuestionó las demoras registradas durante el proceso. Según su testimonio, durante la madrugada del sábado le informaron que una ambulancia pasaría a buscar a su hija para concretar el traslado, pero la unidad recién llegó cerca de las 18 horas.
«Nos avisaron a las cuatro de la mañana que nos preparáramos porque venía la ambulancia. Estuvimos esperando todo el día y recién apareció cerca de las seis de la tarde», relató.
La mujer también apuntó contra las condiciones de internación. Si bien destacó el trabajo y la predisposición de médicos y enfermeros, aseguró que debió hacerse cargo personalmente de cuestiones básicas relacionadas con la higiene y el bienestar de su hija.
«Los profesionales fueron muy amables, pero el hospital dejó mucho que desear. Tuve que pedir una sábana para cambiarla yo misma porque seguía con sangre desde el día que ingresó», sostuvo.
Asimismo, describió las jornadas vividas como «una odisea» y aseguró que pasó varios días durmiendo en condiciones precarias mientras aguardaba novedades sobre la derivación y la cirugía.
Actualmente, la adolescente se encuentra internada en la Clínica Fátima, donde continúa su tratamiento y espera la intervención para reconstruir la pierna afectada.

