Caso Cecilia Strzyzowski: una pericia concluyó que su firma en el divorcio con César Sena fue falsificada

La joven desaparecida se había casado en Resistencia el 16 de septiembre del 2022 y, cuatro días después, presentó el divorcio presuntamente de forma forzada. De acuerdo a la pericia, la firma de César Sena era legítima.


Un peritaje concluyó que la firma de la joven desaparecida Cecilia Strzyzowski en la demanda de divorcio con César Sena fue falsificada, alimentando las sospechas de que fue forzada a divorciarse del hijo del matrimonio Sena, apenas cuatro días después de casarse. De acuerdo a la fiscalía, éste fue el motivo central por el que la joven fue desaparecida y presuntamente víctima de femicidio, en junio pasado.

Cecilia Strzyzowski se había casado con César Sena en Resistencia el 16 de septiembre del 2022 y, cuatro días después, presentó el divorcio, con la firma de ambos. En la investigación, su firma fue analizada y el jefe de gabinete científico del poder Judicial de Chaco, Fernando Alberto Pereyra, determinó que fue falsificada. Para ello, el especialista cotejó esa firma con otras indubitables de Cecilia, como en un acta de habilitación comercial de un local presentado ante la municipalidad, pagarés, apuntes escritos a mano y otros documentos.

De acuerdo a la pericia, la firma de César Sena sí era auténtica.

Los peritos luego compararon esas firmas con las que aparecen en el acta de divorcio del 20 de septiembre. “La firma inserta en el sector inferior del documento dubitado no se corresponde con las características grafoestructurales de la firma de Cecilia Marlene Strzyzowski”, sostuvieron los peritos. De acuerdo a la pericia, sin embargo, la firma de César Sena sí era la suya.

La mamá de la joven, Gloria Romero, ya había puesto en duda la veracidad del trámite de divorcio que supuestamente había firmado Cecilia y el año pasado deslizó que pudo haber sido falsificado por el clan Sena una vez que asesinaron a la joven. De acuerdo a Romero, la joven sí sabía que había sido separada legalmente de César, declaró que Cecilia le contó que “le habían hecho firmar varios documentos” y que su suegra, Marcela Acuña, le había pedido que se separen “por una cuestión de herencia”, aunque desaprobaba el vínculo por completo.

Por el crimen están detenidos César Sena, acusado de homicidio triplemente agravado, sus padres —Emerenciano Sena y Marcela Acuña—, como así también por encubrimiento José Obregón y su esposa, Fabiana González, el casero de los Sena, Gustavo Melgarejo, y su pareja, Griselda Reinoso.

Emerenciano Sena y Marcela Acuña fueron procesados por trata de personas

La jueza federal de Resistencia, Zunilda Niremperger, procesó el martes pasado sin prisión preventiva a los dirigentes piqueteros Emerenciano Sena, Marcela Acuña y Osmar “Quitín” Gómez por el delito de trata de personas con fines de explotación laboral en Chaco. Además, la magistrada ordenó trabar embargos contra los tres imputados y, por lo tanto, cada uno deberá responder por la cifra de $31.000.000.

Los imputados están actualmente detenidos por otros delitos cuya investigación está bajo la órbita provincial. Sena y Acuña están acusados de ser coautores del homicidio de Cecilia Strzyzowski, mientras que Gómez debe responder por abuso sexual. El procesamiento federal por trata está relacionado con una causa que comenzó hace varios años por el manejo que tuvieron los tres dirigentes con trabajadores de lo que fue el Programa Sueños Compartidos de las Madres de Plaza de Mayo, que en su momento fue comandado por Sergio Schoklender, uno de los denunciantes de esta causa.

Para las víctimas, todo empeoró cuando los dirigentes piqueteros pasaron a manejar el programa Sueños Compartidos.

Los hechos cometidos por los tres acusados ocurrieron en el predio del barrio Emerenciano, que cobró notoriedad con el caso Cecilia Strzyzowski. Para la jueza, tras analizar las pruebas que obran en el expediente, los tres deben responder por “trata de personas con fines de explotación laboral mediando engaño, violencia, amenazas y abuso de una situación de vulnerabilidad, calificado por haber sido cometido por tres o más personas y por el número de víctimas”.

En los testimonios se puede inferir que la forma de consumar la explotación habría sido a través de extensas jornadas laborales de hasta 16 horas y una quita de porcentaje de la remuneración percibida. Para las víctimas, por el momento un total de 31 personas, todo empeoró cuando los dirigentes piqueteros pasaron a manejar el programa.

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