La Comarca Andina atraviesa una de sus crisis climáticas y ambientales más graves de los últimos años. Lo que comenzó hace un mes como focos aislados se ha transformado en un incendio forestal fuera de control que ya consumió miles de hectáreas de bosque nativo y vegetación resinosa. En las últimas horas, la situación escaló a un nivel crítico: las autoridades debieron interrumpir totalmente el tránsito en la Ruta Nacional 40, en el tramo que conecta El Hoyo con Epuyén, debido a que las llamas llegaron a la vera de la calzada y el humo anuló la visibilidad.
El panorama humano es igual de desolador. Hasta el momento, se contabilizan más de 3.000 personas evacuadas, entre residentes y turistas, mientras que los pobladores rurales lamentan la pérdida de una cantidad aún no determinada de ganado. Toda la región se mantiene en estado de alerta permanente, con el fuego avanzando sobre puntos sensibles como el cerro Pirque y las cercanías de la Escuela 81.
La sequía: el «combustible explosivo»
El jefe de operaciones del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF), Ariel Ruiz, fue tajante al describir la situación: «Cuando el fuego es muy grande, no hay recursos que alcancen». La clave del desastre reside en un factor climático acumulado: un invierno con escasas nevadas y una primavera extremadamente seca.
Sin reservorios de agua naturales en la cordillera, los bosques de pino —altamente resinosos— se han convertido en una trampa de fuego. El miércoles, las llamas lograron «trepar» las montañas y el viento las condujo directamente hacia las zonas bajas, afectando el trazado de la ruta y obligando al despliegue de emergencia.
Un operativo federal de máxima escala
Para combatir un siniestro de estas dimensiones, se ha coordinado un esfuerzo conjunto entre el Gobierno Nacional, distintas provincias y los municipios locales. El despliegue incluye tecnología de punta y cientos de hombres y mujeres en la línea de fuego:
- Poder aéreo: Se destaca la llegada del Boeing 737 Fireliner, perteneciente a la provincia de Santiago del Estero. Este avión hidrante, el más grande de Latinoamérica, tiene capacidad para lanzar 15.000 litros de agua por descarga. Junto a él, operan helicópteros Bell 407 y 412, y aviones anfibios del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF).
- Brigadistas y logística: Más de 350 efectivos integran el comando de incidentes. Participan brigadistas forestales del SPLIF, bomberos voluntarios de la región, y personal de la Gendarmería Nacional y el Ejército Argentino.
- Seguridad y Salud: La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y la Policía del Chubut coordinan los cortes de ruta, mientras que los ministerios de Salud y Educación provincial trabajan en la contención de los evacuados, utilizando gimnasios municipales como centros de refugio.
El riesgo de las tormentas eléctricas
La esperanza de que las lluvias traigan alivio es agridulce. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anunció tormentas aisladas para la zona de Epuyén. Sin embargo, los brigadistas temen la actividad eléctrica: en un suelo tan seco, la caída de rayos sin una lluvia torrencial que los acompañe podría generar nuevos focos de incendio en zonas de difícil acceso, agravando la dispersión de las llamas.
Por el momento, el índice de peligrosidad se mantiene en niveles «extremos» para localidades como El Bolsón, Viedma y Río Colorado, lo que obliga a mantener todos los recursos en guardia máxima.

