La mañana de este jueves transformó los accesos al AMBA en un polvorín. Lo que comenzó como una movilización gremial contra la reforma laboral que se debate en el Congreso, mutó rápidamente en un estallido de indignación tras el cierre de la planta de FATE. Entre el Puente Pueyrredón y el Ramal Tigre de la Panamericana, la distancia se acortó a través de un denominador común: el enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas federales.
Panamericana: El epicentro de la Zona Norte
A la altura de la calle Uruguay, en San Fernando —punto neurálgico para nuestra zona—, columnas de trabajadores de FATE intentaron el bloqueo total de la traza. El despliegue de Gendarmería Nacional fue inmediato. Bajo la consigna de «liberar la traza» mediante resolución ministerial, el cordón de seguridad se convirtió en un muro infranqueable.
La dialéctica del conflicto quedó expuesta en un diálogo crudo entre un jefe del operativo y un operario:
«Nos cerraron la fábrica. Tengo un hijo con discapacidad y nos mandaron un correo de un día para el otro. Nos negamos a comer de la basura», esgrimió el trabajador ante la impasibilidad del uniforme.
Desde la ética periodística, estas voces nos recuerdan que detrás de cada «corte de ruta» hay una biografía quebrada por la incertidumbre económica.

Puente Pueyrredón y Autopista BA-La Plata: Gas pimienta y represión
Mientras en el Norte se negociaba carril por carril, en el acceso Sur la tensión escaló hacia la violencia física. Efectivos de la Policía Federal y Prefectura utilizaron gas pimienta para dispersar a los manifestantes que avanzaban por Avenida Mitre. En la Autopista Buenos Aires-La Plata, el bloqueo fue total durante gran parte de la mañana, evidenciando una coordinación sindical que busca presionar sobre el tratamiento legislativo de la «reforma esclavista», según definieron los propios líderes gremiales.

El derecho a circular vs. el derecho a la protesta
Como licenciado en Filosofía, no puedo evitar observar la colisión de dos derechos constitucionales que hoy parecen irreconciliables en Argentina. El gendarme que invoca la norma administrativa y el obrero que invoca el derecho a la subsistencia representan las dos caras de una moneda que el poder político aún no logra estabilizar.
Cerca del mediodía, tras dos horas de máxima fricción, los manifestantes de FATE descendieron de la autopista para replegarse hacia la sede de la fábrica en Virreyes, dejando tras de sí un clima de «paz armada» que amenaza con reavivarse ante el avance de la agenda legislativa en Diputados.

