El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ha decidido tomar la palabra en un momento donde el silencio suele ser el refugio de muchos. Tras la reciente fragmentación del bloque en el Senado frente a las reformas de Javier Milei, el mandatario bonaerense lanzó un diagnóstico crudo y una propuesta de expansión que busca romper las fronteras tradicionales del justicialismo.
Más allá de la «valla» partidaria
Para Kicillof, el desafío actual no es simplemente salvar una estructura partidaria, sino evitar la disgregación nacional. En una reciente entrevista con Cenital, el gobernador fue enfático: «Tenemos una urgencia, que es entusiasmar y sumar«. Su llamado no es solo a la militancia de base, sino a sectores empresariales y dirigentes de otros espacios que comienzan a ver con recelo el modelo económico del oficialismo.
Desde una perspectiva filosófica, Kicillof propone un «salto de madurez«. Entiende que la fragmentación de la oposición es la principal fortaleza del gobierno nacional, que —según sus palabras— utiliza la asfixia financiera a las provincias como un mecanismo de «extorsión» política.
Autocrítica y el nacimiento del MDF
El gobernador no esquivó la realidad electoral: reconoció que el peronismo ha perdido terreno en provincias donde históricamente era imbatible. Ante este escenario, presentó el «Movimiento Derecho al Futuro» (MDF), una plataforma de discusión y articulación que busca ofrecer una alternativa «robusta y compacta» para 2027.
- Unidad de acción: Kicillof insiste en que no alcanza con ganar; hay que ser capaces de gobernar.
- Apertura sin exclusiones: El MDF se perfila como un espacio de diálogo que incluye a nuevos actores sociales y económicos.
- Contexto social: «Hay 300 mil familias en la calle, ¿qué vamos a esperar?», sentenció, marcando el pulso de la crisis actual.
El factor judicial y el futuro
Consultado sobre la situación de Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador reiteró la «injusticia» de su condena, pero evitó reducir el debate a una cuestión de indultos, señalando que el problema de la justicia argentina requiere una discusión mucho más profunda sobre su funcionamiento y su relación con el poder político.

