Horror en Ezeiza: El grito que el silencio no pudo ocultar y una trama de miseria humana

El caso, que ya se investiga bajo la carátula de femicidio, contiene elementos que desafían cualquier análisis racional: desde un audio que hiela la sangre hasta la detención de los médicos que debían asistirla.

La tecnología, en esta ocasión, ha servido para documentar el horror en dos actos:

  1. La calma antes del fin: Una primera cámara registra a Malena a las 20:45. Se la ve caminando con una mochila pequeña, un iPhone 16 y una botella de agua. Un transeúnte camina unos metros por delante de ella; la justicia cree que ese hombre es el verdugo.
  2. El audio del espanto: Tres horas después, a las 23:48, otra cámara captura lo que el ojo no vio pero el oído jamás olvidará. Los gritos y súplicas de Malena antes de ser ejecutada. Acompañamos esta nota con ese registro audiovisual, una prueba desgarradora de la indefensión ante la violencia extrema.
Fuente: Clarín

La policía bonaerense logró la detención de un hombre que fue visto en las inmediaciones. Los indicios en su contra son abrumadores: se le secuestraron cuchillos, presentaba manchas de sangre al momento del arresto y había intentado lavar las prendas que vestía durante el ataque. Sin embargo, el móvil sigue siendo un enigma: no hubo robo, no hubo resistencia previa visible; solo un ensañamiento inexplicable.

Lo que añade una capa de cinismo insoportable a esta tragedia es lo ocurrido tras el hallazgo del cuerpo. Mientras Malena yacía ensangrentada sobre la calle Manuel Andrada, el equipo médico de la ambulancia que acudió al lugar habría aprovechado la situación para sustraer el iPhone 16 de la víctima.

Gracias a la geolocalización del dispositivo, la policía halló el teléfono en la base de la ambulancia. Por este hecho, quedaron detenidos la médica, la enfermera y el chofer del móvil sanitario. En un momento donde la ética profesional debería haber sido el faro, la miseria moral de llevarse las pertenencias de una mujer asesinada resulta sobrecogedora.

La causa ha pasado a manos de la UFI N°3, especializada en violencia de género, bajo la titularidad de María Lorena González. Malena no solo fue víctima de un asesino; fue víctima de una sociedad donde su último grito de auxilio quedó grabado en el frío metal de una cámara de seguridad.

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