La Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto que busca restringir el uso de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) por parte del Poder Ejecutivo, aunque con modificaciones que obligan a que el texto regrese al Senado para una nueva revisión.
El debate se extendió durante horas y reflejó una fuerte tensión política. Si bien la oposición consiguió aprobar la iniciativa que limita las facultades presidenciales para dictar DNU, un artículo clave —el que fijaba un plazo de 90 días para que el Congreso se pronuncie sobre su validez— fue rechazado por apenas dos votos. Esto implica que la norma no quedará firme hasta que el Senado ratifique o modifique el texto.
Desde el oficialismo celebraron el resultado, que posterga cualquier definición hasta después de las elecciones legislativas del 26 de octubre. En la Casa Rosada consideraron que, de avanzar la reforma sin ese cambio, se pondría en riesgo la gobernabilidad y se restringiría de forma severa la capacidad de reacción del Ejecutivo frente a emergencias.
La iniciativa modifica la Ley 26.122, aprobada en 2006 durante el gobierno de Néstor Kirchner, y establece que tanto Diputados como el Senado deberán aprobar los DNU para que estos sean válidos, en lugar de depender solo del aval de una Cámara. Con esta modificación, la oposición podría anular decretos con mayoría simple en cualquiera de las dos.
Otro punto relevante del texto aprobado es que cada decreto deberá referirse a un solo tema o área específica, evitando la inclusión de múltiples materias en un mismo documento, como ocurrió con el DNU 70/23, que abarcó cientos de leyes y disposiciones de distintas áreas.
La votación del polémico artículo 3 —el que imponía un límite de 90 días para tratar los decretos— se definió por un estrecho margen. Con 127 votos afirmativos, no alcanzó los 129 necesarios. El rechazo se produjo por abstenciones y cambios de postura de algunos legisladores de la Coalición Cívica, el PRO, el MID y el radicalismo.
Para la oposición, el objetivo de la reforma es equilibrar el uso de los DNU y fortalecer el control del Congreso sobre decisiones de alto impacto institucional. Sin embargo, desde La Libertad Avanza aseguran que la medida busca “inmovilizar al Poder Ejecutivo y debilitar la gobernabilidad”.
El diputado Álvaro Martínez (LLA) afirmó que “el peronismo actúa por oportunismo político” y que “cuando fueron gobierno abusaron de los DNU”. En la misma línea, el referente del PRO Damián Arabia recordó que “Néstor Kirchner firmó 236 decretos, Cristina Fernández 81 y Alberto Fernández 178”, y acusó a la oposición de querer frenar la gestión de Milei.
Por su parte, el radical Martín Tetaz sostuvo que “la ley actual es mala”, pero que discutir una nueva reglamentación “debería hacerse en otro momento político”. En tanto, Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) advirtió que los decretos “han sido la herramienta más destructiva para la libertad” y que “sin límites, el país vive en un estado de excepción permanente”.
La votación, que evidenció las divisiones entre bloques y alianzas parlamentarias, dejó un panorama abierto. Ahora el proyecto deberá volver al Senado, donde se definirá si se ratifica el texto original o se aprueban las modificaciones. Mientras tanto, el debate sobre los límites al poder presidencial seguirá siendo uno de los temas más sensibles del escenario político nacional.

