Ocurrió en San Martín, a metros del Camino del Buen Ayre. Hartos de la inseguridad, los frentistas salieron al cruce de los delincuentes que arrastraron a una mujer por la vereda. Aunque la policía no llegó a tiempo, la fiscalía actúa de oficio por las imágenes virales.
Un nuevo y violento episodio de inseguridad urbana quedó registrado en video, exponiendo una vez más el hartazgo social ante la delincuencia. En la localidad de San Martín, un grupo de vecinos decidió no mirar para otro lado y enfrentó a dos motochorros utilizando lo que tenían a mano: escobas y secadores de piso.
El hecho, que tuvo lugar el viernes por la tarde en la calle Benedetti —cerca del Camino del Buen Ayre—, comenzó cuando dos delincuentes interceptaron a una mujer en la esquina. La secuencia dramática muestra cómo la víctima se resiste al robo de su cartera y es arrastrada brutalmente por el asfalto varios metros, hasta la puerta de una vivienda.
Torpeza y reacción vecinal
El intento de huida de los asaltantes se vio frustrado por su propia impericia: al querer girar en «U» para escapar, chocaron la moto contra un árbol y cayeron a la vereda. Ese fue el momento en que el barrio reaccionó.
Alertados por los gritos de auxilio, los vecinos salieron de sus casas decididos a intervenir. Las imágenes de la cámara de seguridad son elocuentes: se ve a un hombre utilizando un secador de piso como lanza para bloquear a uno de los ladrones, mientras otro vecino arremete a escobazos limpios para inmovilizarlos. En la trifulca, incluso lograron arrancar el asiento de la motocicleta para inutilizar el vehículo.
Investigación de oficio
A pesar de la valiente y arriesgada intervención de los civiles, y de haber logrado retenerlos por unos segundos entre forcejeos, los dos delincuentes lograron zafarse y huir a la carrera antes de la llegada del patrullero.
Si bien desde el Municipio confirmaron que la víctima no radicó la denuncia formal —presumiblemente por miedo o resignación—, la viralización del video activó a la Justicia. La UFI N°7, a cargo del fiscal Favio Alberto Cardigonde, decidió abrir una investigación de oficio, utilizando el material fílmico como prueba principal para intentar identificar y capturar a los agresores que, por poco, no fueron linchados por la gente.

