Tragedia en la Costa: un muerto y decenas de heridos tras el impacto de un «meteotsunami» en Santa Clara y Mar Chiquita

La víctima fatal fue identificada como Yair Amir Manno Núñez, un jinete de 29 años oriundo de Mar del Plata que residía en Francia y se encontraba en el país visitando a su familia. Según el relato de testigos y autoridades, el joven fue arrastrado por la fuerza del agua y golpeó su cabeza contra las rocas en la zona de Santa Clara. A pesar de los esfuerzos de reanimación de los guardavidas, no pudo ser salvado.


El titular de Defensa Civil de la Provincia, Fabián García, calificó el evento como algo «aleatorio e imprevisible». Lo que vivieron los turistas fue una secuencia digna de una película de catástrofe: el mar se retiró repentinamente entre 70 y 80 metros para luego regresar con una ola gigante que alcanzó los cinco metros de altura.

Maximiliano Prensky, uno de los guardavidas que participó en los rescates, describió el momento con crudeza en diálogo con la prensa: «Empezamos a tocar silbatos, pero con el calor que hacía la gente no salía del agua. Se produjo un remolino negro, fue horrible». La marea subió de forma tan incisiva que personas que tenían el agua por la cintura, de un momento a otro, se vieron sumergidas hasta el cuello.

A diferencia de los tsunamis provocados por movimientos sísmicos, un meteotsunami (u «olas vagabundas») tiene un origen atmosférico. El ingeniero Fernando Oreiro explicó que estos eventos se producen por cambios bruscos en la presión atmosférica que se propagan sobre el mar, generando ondas que ganan magnitud al llegar a la costa.

  • Alcance: El foco principal fue en Mar Chiquita, pero se sintió con fuerza en el norte de Mar del Plata.
  • Daños materiales: El agua barrió con sombrillas, reposeras y pertenencias personales de miles de turistas.
  • Heridos: Además de los 35 lesionados por golpes, un hombre sufrió un infarto durante el caos y permanece bajo observación médica.

Tras el evento, Defensa Civil dispuso la evacuación preventiva de todas las playas afectadas para relevar la situación sanitaria. Si bien el fenómeno ya cesó, las autoridades mantienen el monitoreo constante, dado que la ciencia aún no puede predecir con exactitud cuándo o dónde podría repetirse un evento de estas características.

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