La Secretaría de Trabajo intervino de urgencia ante el inminente cese de actividades anunciado por el sindicato de conductores de trenes. Con esta medida, se abre un período de negociación de 15 días (con posibilidad de extenderse 5 más), durante el cual las partes deben retrotraer la situación al estado previo al conflicto. Esto garantiza que, desde las 00:00 horas de hoy, los trenes funcionen bajo sus cronogramas habituales.
Desde el Ministerio de Capital Humano señalaron que la prioridad es «resguardar el derecho de los ciudadanos» a circular, sin abandonar las instancias de diálogo para resolver la puja salarial.
El foco del conflicto: 2% vs. Inflación
A pesar de acatar la medida, el líder de La Fraternidad, Omar Maturano, se mostró escéptico respecto a un acuerdo rápido. Los puntos de fricción son claros:
- La oferta oficial: El Estado propuso un aumento del 2% para diciembre, sumado a incrementos del 1,3% para enero y febrero, y un 1,2% para marzo.
- El reclamo gremial: El sindicato rechaza estas cifras argumentando que la inflación de diciembre fue del 2,8% y que arrastran una pérdida del poder adquisitivo del 56% desde el inicio de la actual gestión.
«Nos deben el 56% respecto a la inflación. Todos abusamos, pero seguramente hay que modernizar, como dicen ellos cariñosamente, pero no flexibilizar como la quieren flexibilizar», sentenció Maturano.
Un sistema «envejecido»
Más allá de lo salarial, el gremio puso el grito en el cielo por el estado de la infraestructura ferroviaria, un tema que afecta directamente la seguridad y frecuencia de los trenes que llegan a Escobar:
- Material rodante: Denuncian que se conducen trenes de las décadas del 60 y 70.
- Señalética: Aseguran que todavía se opera con sistemas de señales de 1930.
Durante estos 15 días de tregua forzada, las empresas Operadora Ferroviaria S.A. y las concesionarias deberán sentarse nuevamente a negociar con el gremio para evitar que, una vez vencido el plazo, la amenaza de paro vuelva a paralizar el transporte.

