El gobernador bonaerense no anduvo con vueltas al definir la iniciativa oficialista: la tildó de “repugnante”. Según Kicillof, el proyecto no busca «modernizar» el trabajo, sino barrer con derechos históricos. «Es fundamental acompañar a los sectores que luchan», aseguró en la previa de la movilización convocada por la CGT y ambas CTA.
Los puntos calientes del rechazo
La provincia de Buenos Aires presentó un documento de 50 páginas detallando por qué consideran que esta ley es un retroceso. Entre los puntos que más preocupan a la gestión bonaerense se encuentran:
- Indemnizaciones y despidos: Se facilita el cese laboral y se reduce la protección legal del trabajador.
- Precarización: Se promueve la tercerización y se permite el aumento de la jornada laboral con menos licencias.
- Ataque a sindicatos: El informe advierte sobre un intento de «atomización» del movimiento obrero organizado.
- Estatuto del Periodista: Kicillof alertó específicamente sobre el artículo 194, que busca derogar derechos específicos para los trabajadores de prensa.
Tensión en el Peronismo
La jornada de hoy no solo mide fuerzas entre el Gobierno y la oposición, sino que también expone las grietas dentro del PJ. Mientras Kicillof se muestra en la calle con el sector más duro, otros gobernadores peronistas mantienen canales de diálogo con la Casa Rosada. En este contexto, surgieron denuncias de presiones cruzadas y posibles intervenciones partidarias para aquellos legisladores que decidan acompañar la ley de Milei.
La postura del Gobierno Nacional
Desde Balcarce 50, el discurso es el opuesto. El Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, defendió la reforma asegurando que «no hay argumento válido para oponerse» si el objetivo es sacar al país del estancamiento y combatir la informalidad laboral que afecta a millones de argentinos.

