El cáncer de próstata es uno de los diagnósticos más frecuentes en la población masculina. Sin embargo, gracias a la tecnología y a una mayor visibilidad pública, el enfoque médico ha pasado de buscar la «cura a cualquier precio» a priorizar la calidad de vida del paciente.
1. ¿Quiénes están en mayor riesgo?
Aunque la probabilidad general es de 1 en 8, este número cambia drásticamente según la genética. Si tenés antecedentes familiares directos (padre o hermanos), el riesgo sube a 1 en 4.
Hoy, la herramienta principal es el test de PSA (antígeno prostático específico). Es un simple análisis de sangre, pero los médicos advierten: un nivel alto es una señal de alerta, no una sentencia de cáncer agresivo. Es el punto de partida para estudios más profundos, como resonancias o biopsias.
2. El desafío de los síntomas «silenciosos»
Lo más traicionero de esta enfermedad es que, en sus etapas iniciales, no suele presentar síntomas. Por eso los chequeos anuales son vitales. Cuando la enfermedad está avanzada, pueden aparecer:
- Dolor persistente en la espalda, pelvis o cadera.
- Sangre en la orina o el semen.
- Dificultad para orinar o flujo débil.
- Disfunción eréctil repentina.
3. Dieta y Estilo de Vida: Tu primera defensa
No todo depende de la genética. El profesor Prabhakar Rajan, cirujano especializado, destaca que la dieta mediterránea es una gran aliada.
- Aliados: Tomate (por el licopeno), brócoli, pescado, frutas y cereales integrales. El té verde y la cúrcuma también muestran efectos protectores.
- A evitar: El exceso de carnes rojas y lácteos, el tabaco y el consumo elevado de alcohol.
- Vitamina D: La exposición solar controlada y una buena alimentación son claves para mantener niveles óptimos.
4. Tratamientos: Curar sin secuelas
Antiguamente, la cirugía era radical y solía dejar secuelas como incontinencia o impotencia. Hoy, la medicina es mucho más precisa:
- Cirugía Robótica: Permite intervenciones milimétricas con una recuperación mucho más rápida.
- Vigilancia Activa: En tumores de bajo riesgo, los médicos optan por monitorear de cerca en lugar de operar de inmediato.
- Terapias Focales: Tratamientos dirigidos solo al área afectada, preservando el resto de la glándula.

