Cáncer de próstata: Guía esencial sobre prevención, riesgos y los nuevos tratamientos

Aunque la probabilidad general es de 1 en 8, este número cambia drásticamente según la genética. Si tenés antecedentes familiares directos (padre o hermanos), el riesgo sube a 1 en 4.

Hoy, la herramienta principal es el test de PSA (antígeno prostático específico). Es un simple análisis de sangre, pero los médicos advierten: un nivel alto es una señal de alerta, no una sentencia de cáncer agresivo. Es el punto de partida para estudios más profundos, como resonancias o biopsias.

Lo más traicionero de esta enfermedad es que, en sus etapas iniciales, no suele presentar síntomas. Por eso los chequeos anuales son vitales. Cuando la enfermedad está avanzada, pueden aparecer:

  • Dolor persistente en la espalda, pelvis o cadera.
  • Sangre en la orina o el semen.
  • Dificultad para orinar o flujo débil.
  • Disfunción eréctil repentina.

No todo depende de la genética. El profesor Prabhakar Rajan, cirujano especializado, destaca que la dieta mediterránea es una gran aliada.

  • Aliados: Tomate (por el licopeno), brócoli, pescado, frutas y cereales integrales. El té verde y la cúrcuma también muestran efectos protectores.
  • A evitar: El exceso de carnes rojas y lácteos, el tabaco y el consumo elevado de alcohol.
  • Vitamina D: La exposición solar controlada y una buena alimentación son claves para mantener niveles óptimos.

Antiguamente, la cirugía era radical y solía dejar secuelas como incontinencia o impotencia. Hoy, la medicina es mucho más precisa:

  • Cirugía Robótica: Permite intervenciones milimétricas con una recuperación mucho más rápida.
  • Vigilancia Activa: En tumores de bajo riesgo, los médicos optan por monitorear de cerca en lugar de operar de inmediato.
  • Terapias Focales: Tratamientos dirigidos solo al área afectada, preservando el resto de la glándula.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *