Este domingo, la geografía de Jalisco se convirtió en el escenario de un quiebre histórico. En una operación de precisión quirúrgica en la localidad de Tapalpa, las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano abatieron a Nemesio Oseguera Cervantes, líder absoluto del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El hecho no solo representa un golpe al corazón de una de las organizaciones más sanguinarias del globo, sino que reafirma la vigencia de la cooperación bilateral en materia de inteligencia con Washington.
El sello de la inteligencia compartida
Desde una perspectiva analítica, el dato más relevante de este operativo no es solo el uso de fuego pesado o aeronaves de combate, sino el reconocimiento explícito de la Secretaría de Defensa de México (Sedena) sobre la colaboración estadounidense. La «información complementaria» proporcionada por agencias norteamericanas fue el hilo de Ariadna que permitió a las fuerzas mexicanas localizar al capo en un terreno hostil y fortificado.
Esta alianza técnica nos obliga a reflexionar sobre la soberanía en tiempos de globalización del crimen: el narcotráfico ya no es un problema de fronteras, sino un desafío ontológico a la estabilidad de las naciones.
Crónica de un enfrentamiento asimétrico
El operativo no fue una entrega, sino una batalla. El saldo final refleja la ferocidad del encuentro:
- Bajas: Siete miembros del CJNG fallecieron, incluido el propio «El Mencho», quien sucumbió ante la gravedad de sus heridas durante el traslado a la Ciudad de México.
- Arsenal de Guerra: Se incautaron lanzacohetes diseñados para derribar aeronaves y vehículos blindados de uso exclusivo militar, herramientas que definen al CJNG no como una banda, sino como un ejército irregular.
- Reacción inmediata: Tras la caída del líder, diversos estados mexicanos reportaron escenas de violencia, un fenómeno que el subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, describió como la respuesta esperable del «terror» frente al avance del orden público.
El vacío de poder y la hidra de mil cabezas
La muerte del segundo hombre más buscado por la DEA cierra una era de expansión que comenzó en el año 2000. Sin embargo, para quienes hemos analizado la historia del narco, sabemos que el descabezamiento de una estructura suele generar una dialéctica de violencia interna por la sucesión.
«Los buenos somos más que los malos. Felicidades a las fuerzas de orden público de la gran nación mexicana». — Christopher Landau, funcionario estadounidense.
