Tras el temporal, la reconstrucción: la historia de Susana y su kiosco en Belén de Escobar

Luego del fuerte temporal del viernes 3, que provocó importantes destrozos en distintos puntos de Belén de Escobar, una de las imágenes que más impacto generó fue la del kiosco de diarios de Susana, ubicado sobre la avenida San Martín, completamente dado vuelta por la fuerza del viento.

Ayer, en una nueva recorrida para conocer cómo evolucionaron los casos más afectados, este medio volvió al lugar y encontró una escena muy distinta: el puesto ya estaba nuevamente en pie, en pleno proceso de reconstrucción, rodeado de manos solidarias que hicieron posible su recuperación.

“Me alegro tanto de que estés acá, porque me gustaría que esto se publique para que llegue el agradecimiento a tanta gente que me dio una mano”, expresó Susana, visiblemente emocionada. Mientras el kiosco recupera su forma, también se reconstruye el ánimo de quien vivió uno de los momentos más difíciles de su vida.

El episodio dejó una fuerte marca. “La conmoción fue grande. Haber visto al kiosco dado vuelta fue una cosa muy fuerte. Por suerte agradezco no haber estado adentro, porque si no, no estaría contando esto”, relató. Sin embargo, en medio de esa situación extrema, lo que más destaca no es la pérdida material, sino la respuesta humana que recibió.

“Quiero rescatar algo que fue enorme: el abrazo de una clienta. Fue tan fuerte esa contención que me tuve que quedar un momento esperando, porque era lo que uno necesita en ese instante”, contó. Para Susana, ese gesto resume lo vivido en estos días: la empatía de vecinos, clientes y trabajadores que no dudaron en acercarse.

Desde quienes le ofrecieron un gazebo para poder seguir trabajando, hasta quienes colaboraron en la reconstrucción, todos fueron parte de una cadena de ayuda que permitió poner nuevamente en pie el kiosco. Entre ellos, destacó especialmente a Nazareno y a un grupo de trabajadores que llegaron desde Campana. “Se trajo seis vagos grandotes como él, con una linga lo levantaron y ya está amurado”, explicó, aún sorprendida por la rapidez de la respuesta.

Más allá del daño, Susana reflexionó sobre el valor de lo ocurrido: “Son hechos que a uno lo hacen pensar cuáles son las cosas más importantes de la vida”. Y en ese sentido, remarcó que, aunque muchas veces se minimice, lo material también es fundamental, especialmente cuando se trata de la fuente de trabajo.

Hoy, con el kiosco nuevamente en pie y el acompañamiento constante de la comunidad, la historia de Susana se transforma en un símbolo de solidaridad en medio de la adversidad. “Agradezco a todos los clientes que se han acercado, a la gente que me está dando una mano, a los hermosos comentarios que he recibido”, concluyó.

La reconstrucción continúa, pero también el seguimiento de una historia que refleja, en definitiva, el lado más humano de la comunidad escobarense frente a la tormenta.

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