Carpinchos, lechuzones orejudos y lobitos marinos fueron recuperados en los últimos meses y reinsertados en distintos ambientes naturales. Entre los casos se encuentra un lechuzón que fue liberado en una reserva del Delta de Escobar.
Tres historias de recuperación tuvieron un mismo desenlace en los últimos meses: animales silvestres que llegaron en distintas condiciones a la Fundación Temaikèn fueron rehabilitados y finalmente regresaron a su ambiente natural.
Uno de los casos fue el de un lechuzón orejudo, que había ingresado al centro de recuperación cuando todavía era un pichón. Después de atravesar el proceso de crecimiento y rehabilitación, pudo ser reinsertado en la reserva de la Escuela de Educación Secundaria N° 17 de Escobar, ubicada en el Delta.
La liberación permitió que el ejemplar regresara a un entorno acorde a sus características y retomara su vida en libertad.
Otro de los procesos involucró a carpinchos, algunos de los cuales necesitaron atención veterinaria y un período de rehabilitación para recuperar su movilidad. Dos ejemplares recibieron además sesiones de acupuntura como parte del tratamiento.
Una vez recuperados, los carpinchos fueron trasladados al Predio Oasis de ARAUCO, donde volvieron a un ambiente natural.
El tercer recorrido tuvo como protagonistas a lobitos marinos rescatados en el Río Luján y en el Paraná de las Palmas. Tras su recuperación, fueron trasladados hasta la Reserva Natural Rincón de Ajó, en San Clemente del Tuyú, donde finalmente fueron liberados para regresar al mar.
Los tres casos tuvieron recorridos diferentes, pero compartieron el mismo objetivo: que los animales pudieran completar su recuperación y regresar a ambientes naturales adecuados para cada especie.

