Murió a los 90 años, en su casa de Ingeniero Maschwitz. El mítico lugar funcionó desde 1964 hasta 1999, cuando la familia Almenara decidió vender la esquina donde hoy funciona una estación de servicio. Políticos, actores, deportistas y cientos de miles de comensales pasaron por el restorán del “Uruguayo”.
Uno de los vecinos más reconocidos de Ingeniero Maschwitz falleció en las últimas horas. Y con él, se va una parte de ese pueblo que ya casi no existe. Se trata de Uruguay Almenara, dueño del mítico Restorán Popeye, que por 35 años existió en la entrada a la localidad.
El “uruguayo” falleció en su casa de la calle Falucho, a metros de Santiago del Estero, en Maschwitz. Desde 1964 hasta su venta en 1999, lideró el restorán que marcó una época.
El restorán se instaló con instalaciones de madera, techo de paja, en un amplio predio ubicado en la intersección de Villanueva (de tierra, en aquel entonces), la vieja Ruta 9 y la calle Paso. Incluso tenía el doble de metros cuadrados que actualmente tiene la Axxion, dado que el lugar llegaba hacia lo que hoy es la Colectora Oeste. Claro, fue una década antes de la llegada de la Panamericana.
Así como hoy existe un polo gastronómico importante en la calle Mendoza, décadas atrás no había tantas opciones, al menos hasta la llegada de Popeye. Luego aparecieron otros a la vera de la ruta. Eso sí, no se arrepintió de haber vendido en su momento, ya que era una etapa terminada
Uruguay Vicente Almenara inició sin dinero su idea, que inicialmente se llamó El Molino de Oro. Buena atención, administración y dedicación, parte de los pilares que llevaron a varias generaciones a recordar al Restorán Popeye. Y, claro, está, a él también.