Argentina enfrenta un escenario epidemiológico complejo que combina el regreso de viejos enemigos con nuevas amenazas. A la crisis por la reaparición de casos de sarampión y el aumento de muertes por tos convulsa, se suma ahora la confirmación de la llegada al país de la variante de gripe A (H3N2), una cepa que ya generó saturación hospitalaria en el hemisferio norte.
Los especialistas coinciden en que no se trata de una fatalidad biológica, sino de una consecuencia directa de la caída en las tasas de vacunación. Según el Instituto Malbrán, ya se detectaron los primeros tres casos de la nueva influenza H3N2 (subclado K) en el país: dos en adolescentes de Santa Cruz y uno en un niño internado en la Ciudad de Buenos Aires.
El regreso de enfermedades olvidadas
La situación es crítica porque el sistema de salud debe lidiar con múltiples frentes. A fines de noviembre, una alerta se encendió cuando cuatro viajeros uruguayos recorrieron varias provincias argentinas cursando sarampión, una enfermedad extremadamente contagiosa que requiere una cobertura de vacunación del 95% para evitar brotes.
A esto se suma un dato trágico: el resurgimiento de la tos convulsa, una patología que estaba controlada, ya ha causado el fallecimiento de diez niños que no contaban con las dosis correspondientes.
El doctor Rubén Omar Sosa, reconocido pediatra e infectólogo con 40 años de experiencia en el Hospital Pedro de Elizalde, fue contundente respecto al panorama actual: «En Argentina hay un brote de todas las enfermedades controlables por vacunas: sarampión, tos convulsa y paperas».
¿Por qué la gente dejó de vacunarse?
Para los expertos, el fenómeno es multifactorial. Sosa explica que existe una confusión peligrosa en la sociedad tras la pandemia. «No hay que confundir las vacunas desarrolladas de emergencia contra el COVID-19 con las del calendario nacional. La seguridad de las vacunas históricas, como la del sarampión o la polio, fue probada rigurosamente durante décadas», aclaró el especialista.
El peligro radica en la formación de «bolsones» de población no inmunizada. Una persona sin vacunar contra el sarampión puede contagiar a otras 16. Si la cobertura baja del 85%, el riesgo de epidemia se vuelve real e inminente.
La nueva gripe y sus complicaciones
Respecto a la variante H3N2 que preocupa al mundo, el enfoque médico apunta a no subestimar las consecuencias secundarias. «La principal preocupación no es el virus de la gripe en sí mismo, sino las infecciones bacterianas graves que aparecen después, como neumonía, meningitis y otitis», detalló Sosa.
El médico enfatizó que, en un contexto de vulnerabilidad social, la clave está en tener el calendario al día, incluyendo la vacuna contra el neumococo (Prevenar 13), que evita estas complicaciones letales. «Protegerse no es solo una cuestión individual; la inmunidad colectiva es el único escudo real que tenemos», concluyeron los especialistas.
Ante este escenario, se insta a las familias de Escobar a revisar las libretas de vacunación de niños y adultos y acercarse a los centros de salud para completar los esquemas pendientes antes de la llegada del otoño.

