Un masivo estudio científico reveló que sufrir ambos trastornos a la vez genera una «tormenta perfecta» en el organismo: el estrés crónico inflama las arterias y daña el corazón. Los expertos piden incluir la salud mental en los chequeos cardiológicos.
A menudo se habla de la ansiedad y la depresión como los «males de nuestra época», afectando el ánimo y la vida social de las personas. Sin embargo, un nuevo y revelador estudio realizado en Estados Unidos confirma que el impacto va mucho más allá de lo emocional: la salud mental es, literalmente, un asunto de vida o muerte para nuestro corazón.
Investigadores del prestigioso sistema de salud Mass General Brigham analizaron datos de más de 85.000 pacientes y llegaron a una conclusión contundente: aquellas personas que sufren de ansiedad y depresión simultáneamente tienen un riesgo significativamente mayor de padecer enfermedades cardiovasculares, infartos o accidentes cerebrovasculares (ACV).
El combo peligroso
El estudio demostró que padecer ambas condiciones al mismo tiempo es más peligroso que tener solo una. Según los datos publicados en la revista científica Circulation, los pacientes con este diagnóstico doble enfrentan un riesgo un 32% mayor de sufrir un evento cardíaco grave en comparación con quienes solo tienen uno de los trastornos.
Lo llamativo es que este riesgo se mantiene alto incluso si la persona no fuma, no tiene diabetes y lleva una vida «físicamente» saludable. El enemigo, en este caso, es interno e invisible.
¿Por qué pasa esto? La explicación biológica
Para que cualquier vecino lo entienda: el cuerpo humano no distingue entre un peligro físico real y el estrés emocional crónico. Los científicos descubrieron que la ansiedad y la depresión activan la amígdala, una zona del cerebro encargada del miedo y el estrés. Cuando esta zona está sobreestimulada constantemente, envía señales erróneas al resto del cuerpo:
- Acelera el sistema nervioso: El corazón late con menos variabilidad, manteniéndose en un «modo alerta» constante.
- Genera inflamación: Aumentan los niveles de una proteína en sangre que inflama los vasos sanguíneos.
- Daño arterial: Con el tiempo, esa inflamación crónica daña las arterias y facilita la aparición de problemas cardíacos.
«Estos resultados nos ofrecen una imagen clara de cómo el malestar emocional afecta físicamente al corazón», explicó el Dr. Shady Abohashem, líder de la investigación.
Un cambio de paradigma
Este hallazgo obliga a repensar cómo nos cuidamos. Ya no alcanza con controlar el colesterol, la presión y hacer dieta. Los médicos advierten que tratar el estrés, ir a terapia y buscar ayuda psiquiátrica deben considerarse medidas preventivas tan importantes como salir a caminar o comer con poca sal.
En un mundo acelerado, la conclusión es clara: cuidar la mente es la mejor forma de proteger al corazón.

